El lado malo
No me había dado cuenta de lo que era querer a alguien hasta que me sorprendí pensando en una mujer a la cual no veo hace tiempo. Solo quería saber de ella, que estaba bien y feliz. Como juego de la mente es inevitable preguntarse después si uno había querido, antes, sin darse cuenta. Probablemente sí y es bueno saberlo.
El problema del querer es que Leo estaba ahí pensando que lo amaba, y que uno había estado ahí tantas y tantas veces creyendo lo mismo, prendiéndole velas al santo equivocado. No hay mucho más que agregar sobre eso. El amor debería simplemente estremecer, no debilitar. El amor está aún más distante que el querer.
Porque además se puede querer mal, se puede querer un abrigo porque se ve bien en el cuerpo de alguien, pero jamás podría ese mismo abrigo ser usado con la misma gracia, como ese que vi en Lastarria caminando. A veces el querer se parece tanto al envidiar.
El lado malo del amor es entonces la estupidez de creer que aquello que quieres es lo que te hará feliz.
El problema del querer es que Leo estaba ahí pensando que lo amaba, y que uno había estado ahí tantas y tantas veces creyendo lo mismo, prendiéndole velas al santo equivocado. No hay mucho más que agregar sobre eso. El amor debería simplemente estremecer, no debilitar. El amor está aún más distante que el querer.
Porque además se puede querer mal, se puede querer un abrigo porque se ve bien en el cuerpo de alguien, pero jamás podría ese mismo abrigo ser usado con la misma gracia, como ese que vi en Lastarria caminando. A veces el querer se parece tanto al envidiar.
El lado malo del amor es entonces la estupidez de creer que aquello que quieres es lo que te hará feliz.


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