Textura

A él lo recuerda por la textura de la lana. Por la suavidad del suéter y porque podía meter sus dedos en el tejido mientras le abrazaba. Con el frío que hace en Santiago ahora, recordaba con muchas ganas cómo podía meterse dentro de ese chaleco de lana siempre cálido. Tenerlo al lado era tan extraño como encontrar una oveja en medio de la ciudad. Quizás por eso, pensaba, llegó aquel día en que se fue.

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