Casi-Forestal
En el pasto del Forestal seco, la casi-mujer se sacó las sandalias mientras miraba fijamente al casi-hombre que le tomaba la mano. El sol se repartía por la ciudad y el amor del casi-hombre se repartía por el parque. Podríamos decir que ambos se desbordaban hasta el casi-río. “¿Quieres pololear conmigo?”, preguntó él, a las doce del día, sin edad. Y tras un beso fulminante dejaron sus “casi” de lado para hacerse hombre y mujer a la vista de todos. El casi-río se hizo torrente.


Comentarios
Publicar un comentario