Post-Terremoto (3): Rajmáninov

He comenzado este post con por lo menos tres partidas en falso. Todo para decir que volví a escuchar a Rajmáninov (Rachmaninoff) gracias a un CD del concierto número 2 que encontré en casa de mis padres . Ese fue adquirido hace varios años cuando con mi hermano descubrimos lo bueno que era el concierto número 3. El autor me recuerda lo que creo, que las partidas en falso no son casuales. Se repiten. Se repiten como las cosas que parten de una forma y terminan en nada (o en algo completamente distinto), o en las vidas cargadas de expectativas que parecen nunca llegar a satisfacerlas.

Este mismo caballero ruso partió su vida de estudiante siendo travieso al punto de falsificar notas, fracasando en importantes conciertos o ingresando en largas sequías creativas, todo para terminar hoy como uno de los pianistas más influyentes del siglo XX. Estamos rodeado de expectativas. Allí está mi madre preguntándome por mi vida sentimental, yo respondiéndole que estaba solo y que estaba bien así mientras fuera necesario. Se sorprendió y creo que no le gustó mucho la idea. Yo debo decir que las partidas en falso suelen agotar, pero el ensayo hace que la próxima vez sea mejor. Hoy no podría confirmarle más a mi madre una partida en falso. Al final espero tener la suerte del compositor.

A una semana y media del terremoto, cuando todo parece haber pasado para los que quedamos a salvo, y cuando los damnificados solo esperan poder continuar su vida, la prensa también nos sorprende con sendos anuncios de una posible repetición del fenómeno telúrico dentro de los próximos dos meses. Yo acabo de abrir la ventana, miro las luces de la ciudad de Santiago y pienso en todo lo que quedó en pie acá. Hay fallas interiores, han dicho, pero esta ciudad sigue funcionando. ¿Será que es parte de la vida apurarse en poner las expectativas?

Uno sabe que se va a morir, pero que te digan que va a sacudirse todo de nuevo como un milkshake no es lo mismo. Los sustos no se anticipan. Ya tenemos sustos. Las expectativas han de ser la cosa más difícil de manejar interiormente. Vas al cine y cuando el personaje entra en el bosque, se pone oscuro, sabes y esperas que algo te asuste y no puedes evitarlo. Cuando empiezas una relación o un trabajo, pones esperanzas.

Quizás hay que entender también que hay un momento de transición, que hay pasos en falso, que no siempre le apuntaremos, que hay post en el blog que no son tan buenos pero explicarán algunas cosas, que la espera vale la pena, que la vida es lo que pasa en cada crisis, incluso antes de que llegue el próximo remezón. Que hay que estar preparado para captar ese momento en que sale lo esencial, después de cada nuevo fracaso o error.

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